A muchos les gusta pensar que cuando se congelan tarifas los únicos que pierden son avaros capitalistas que retiran jugosas ganancias de las empresas.

No discutiré si ellos ganan o pierden con esta situación.

Pero si me interesa hacer notar que hay muchos otras personas que sin lugar a dudas se perjudican o perjudicarán en un futuro.

En primer lugar, estas empresas tienen empleados que estaban esperando un aumento de sueldos o que contaban con horas extras. Menos ingresos para la empresa menos plata para sueldos y horas extras.

La disminución de los fondos disponibles hace también que las empresas frenen los planes de mantenimiento y de nuevas inversiones. Las pymes contratadas para los mantenimientos y obviamente sus empleados tendrán menos trabajo y por ende menos ingresos. Los fabricantes de los insumos necesarios o de los equipamientos que convendría instalar tampoco podrán contar con esa facturación. Es verdad, que, en algunos casos, son productos importados, con lo cual la plata no se va del país, pero tampoco cobrará su comisión el vendedor argentino, ni quienes tramitan la importación, ni los técnicos locales encargados de la instalación, ni muchos otros que cobran algo cuando se produce una importación.

Como no hay mantenimiento los servicios empiezan a fallar y andar mal (historia que los argentinos la hemos vivido varias veces con empresas de servicios públicos, siendo quizás la más patente la de la energía eléctrica). Todos los usuarios empiezan a sufrir la baja de la calidad del servicio y en un futuro no podrán acceder a nuevas tecnologías por falta de inversión.

También pasará que otros avaros capitalistas que estaban pensando en traer su empresa a la Argentina para obtener sus cuantiosas ganancias decidirán no hacerlo. ¿Por qué lo harían si en el caso que obtuvieran beneficios el gobierno intervendrá y les arruinará el negocio? Claro que al no venir dejarán de contratar a anónimos trabajadores argentinos a los cuales lógicamente debían darles trabajo y dejarán de comprar materiales, insumos y servicios que proveedores locales les iban a vender. Claro que no sabemos quienes iban a ser estos empleados ni estos proveedores… pero que hubieran existido, nadie puede dudarlo.

La mano invisible, que describió Adam Smith, es justamente esto. El avaro empresario que en busca de sus ganancias da trabajo y oportunidades a cantidad de personas con las cuál sino ni entraría en contacto.

El problema es que muchos de los que se quejaran de la baja calidad del servicio, de la falta de trabajo y de la falta de inversiones hoy festejan el congelamiento por ideología o porque se ahorran unos pesos.

Necesitamos que los ciudadanos que entendemos esta relación entre las medidas actuales y las consecuencias futuras seamos mayoría para que nuetra querida Argentina tenga esperanzas de acabar con la demagogía.

Por eso, si usted lo entiende en los próximos días haga el esfuerzo de intentar explicárselo a alguno de los que no lo entienden.

Edler Solon
23/08/2020

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